lunes, 28 de febrero de 2011

Lo que habría pasado si... (II)

...la caída sobre el suelo de madera fue dolorosa, aunque lo que realmente me descolocó fue el susto que me había pegado.
-¿Qué haces aquí a estas horas?-me tendió la mano.
-No, la pregunta es, ¿qué haces aquí? Pensé que ya te habías marchado a casa-ignoré su mano y me levanté sola. Me apresuré a apagar la música y luego comencé a masajear mi pie izquierdo, sobre el que había caído.
-Si es lo que tenía pensado, pero cuando llegué a la moto me di cuenta de que no llevaba la mochila con las llaves de casa y todo. Sólo quería ver si me la dejé por el bar. Como la haya olvidado en las oficinas tendré que dormir en la playa...
-Ya. Al menos no pasarás frío. Estamos a treinta grados por la noche...-no quise ofenderlo con mi sarcasmo, pero a cada momento que pasábamos juntos estaba más confusa, y ya había tenido suficiente lío en los últimos días. Acababa de sentirme liberada por primera vez desde hacía mucho tiempo y, de pronto, aparecía otra persona cuya presencia me hacía sentir insegura. ¡Era de locos!
-¿Y tú qué? ¿No crees que es un poco tarde para seguir por aquí todavía? ¿Qué hacías?
¿Y a él qué le importaba? Si casi no hablábamos durante el día...
-Ya viste que estaba bailando. Necesitaba repasar un par de pasos...ya sabes, para la próxima función y eso...-bajé la mirada hasta la punta de mis piés.
-La función, claro...-repitió él con naturalidad, como si le acabase de contar que todas las mañanas sale el sol. Y, aunque no hubo ni una pizca de ironía en su voz, supe perfectamente que no había colado. Me miró fijamente a la cara-...no quisiera meterme donde no me llaman, pero parece que estuviste llorando.
-¿Llorando? ¿Yo? ¿Qué cosas se te ocurren?-no había estado llorando...¿o sí? Pasé una mano por la cara y noté que mis mejillas estaban empapadas. Vaya. ¿Y ahora qué?-Bueno, necesitaba repasar unas coreografías y...pasar algún rato sola y...pensar...-balbuceé.
-¿Pensar?
-Sí, pensar. Eso que hacemos las mujeres a menudo. No sé si el término te es familiar...
-¿Y en qué pensaste?-pasó completamente de mi úlimo comentario. Otro gesto que me desconcertaba. Normalmente los hombres con los que trataba saltaban a la mínima. ¿Qué clase de elemento era entonces? Me di cuenta de que me seguía mirando y me apresuré en contestar:
-Bueno...han pasado muchas cosas estos últimos días...casi demasiadas...en fin-suspiré-simplemente me venía bien asumir ciertas novedades.
-Es privado, pues-tanta pregunta empezó a cabrearme.
-Desde luego. ¿A qué viene tanta pregunta?
-Sólo quiero ayudar. No tienes por qué contármelo si no quieres, pero tal vez hablar te vendría bien.
-Escucha: no puedes ayudarme. De haber querido contártelo ya lo habría hecho. No soy de esas, ni quiero ir por ahí, vale?-me crucé de brazos-No necesito el hombro de un tío para llorar en él. Si me caigo me gustaría aprender a levantarme sola, sin la ayuda de nadie.
-Hm...es cierto que así es como se aprenden las cosas en la vida-suspiró.
-Además, es una historia muy larga y complicada. No quiero marearte con ella a estas horas de la noche.
Surgió otro de esos silencios incómodos. Ya no me miraba, pero aún así no me sentía a gusto, de modo que comencé a recoger mis cosas. Aún consiguiendo que se marchara, ya no volvería a bailar. Esta noche al menos.
-Oye, sé que es una historia larga y que no quieres que te ayude y probablemente tengas razón. Tal vez yo no sea la persona más indicada para solucionar tus problemas.
-Ni puedes solucionarlos-intervine cruzando de nuevo los brazos.
-Pero tengo tiempo y puede que te sientas mejor si se lo cuentas a alguien, siempre y cuando no te incomode hablar del tema-añadió rápidamente-Tampoco digo que me lo cuentes a mí, si no te parezco de fiar. Si lo quieres hablar con las chicas lo entendería. Sólo piénsatelo.
Por un momento tuve un flash, una imagen repentina de los dos sentados en un sofá cotilleando, rodeados de sandwiches y bebidas, como si estuviéramos en una fiesta pijama. No, definitivamente no le veía como una amiga de esas, ni tenía ganas de contarle nada de lo mío. Por otro lado, podría ser bueno soltarlo todo ya. Sin importar quién era la persona.
-Está bien-nos sentamos al borde del escenario-mi historia comienza como muchas otras: con amor...