Estaba claro que era la época. ¿Por qué sinó iban a afectarle tanto las cosas?
Siempre le gustó asistir a la clase de G. Por mucho que le costaba madrugar, siempre merecía la pena, pues siempre salía sonriendo, llena de energía positiva.
Ese día, por primera vez, la cosa fue al revés. Tal fue el efecto que, ahora mismo se estaba arrepintiendo. No tanto de volver a las clases, sinó de volver a trabajar con su antiguo compañero. ¿No había sufrido ya con tanto drama el año anterior? ¿No había aprendido ya que volver a trabajar juntos no iba a funcionar?
Pero claro, tuvo que hablar esa otra parte de suya, llena de idealismo: "...¿qué va a pasar? Sólo se trata de trabajar en equipo...no dejes que te afecte lo personal..."
Recordó también que, un mes o dos antes, ella misma se había dicho que ya era mayorcita y que cualquier tipo de cuestión referente a la vida privada le sería indiferente.
¡Qué tonta había sido!
-¡Hola cariño!-Fernando corrió a abrazarla.
-¿Cómo estás?-preguntó ella.
-Bien, ¿y tú? ¿Estás bien?-su compañero la miró con seriedad.
-Sí, sí. Sólo...estoy algo estresada-no tenía ganas de hablar del asunto. No mientras ella no se había aclarado y menos en un vestíbulo lleno de gente.
-¿Segura? Bueno, si sólo es por el estrés...-apretó su mano y se despidió con una sonrisa.
"¡Dios mío, ya se me nota!" Pensó ella. Necesitaba estar sola, pensar. Hurgó en el bolso hasta encontrar los cascos y los conectó al iPod.
La música la acompañaría hasta casa.