martes, 14 de abril de 2009

Anécdotas de Semana Santa...

MARTES, 7 DE ABRIL, COMIDA FAMILIAR, 1:00 PM...

(Toda la familia está reunida en las mesas del restaurante italiano. Estoy sentada entre G y su hermano R, que ya lleva 10 minutos cortando su filete de ternera, concentrado. G y yo parlamentamos el tema de la comida...)
G: (a mí) ¿Qué prefieres, lasagna o filete de ternera?
Yo: mejor el filete de ternera. La lasagna no me sienta muy bien.
(Después de un tiempo aparece la camarera con la lasagna y sin filete de ternera. R sigue intentando cortar el mismo trozo de carne de antes, ahora con más insistencia.)
G: mira, cariño, que aún no trajeron tu plato, ¿no prefieres la lasagna? ¡No quiero que te mueras de hambre!
Yo: no, gracias. No te preocupes, yo no la palmo tan rápido. Prefiero esperar un poco a tomarme ahora la lasagna y que luego me sienta mal.
G: está bien...
R: (cortando todavía el trozo de carne, enfurecido) ¡¡¡Dios, esta vaca murió de un ataque de nervios!!!
G: (dirigiéndose a mí con una sonrisa) ¿De verdad quieres el filete de ternera?



SÁBADO, 11 DE ABRIL, DESAYUNO, 9:45 AM...

(Ya es nuestro último día en el Hotel Luar en Algarve. G y yo estamos desayunando tranquilamente nuestro desayuno estándar: él disfruta, como no, de huevo revuelto con bacon y yo de mi cola cao. La enorme sala está repleta de huéspedes ingleses, alemanes e incluso españoles, que se pelean por sus desayunos en el buffet.)
Yo: (a G) ¡Qué bien lo pasé! Todos los días en la playa...ayer en la piscina, jejeje...y anoche me reí muchísimo con la risa tan contagiosa que tiene la harpista de la orquesta.
G: sí, pero yo moriría de vergüenza si estuviera con ella y le daba la risa. ¡Sería horrible!
(En ese preciso instante se oye la inconfundible y famosa risa estridente de la no menos famosa harpista. Dos tercios de los ocupantes de la sala dejan de hacer lo que están haciendo y giran sus cabezas hacia el lugar del que se oye la risa. El tercio restante, es decir, los componentes de la orquesta&compañía bajan automáticamente las cabezas. Excepto la sección de viento metal que, al igual que la noche anterior, comienza a imitar la risa de la harpista, riendo de forma histérica.)
Yo: (a G) ¿Sabes? Tienes razón. ¡¡¡Qué vergüenza!!!


SÁBADO, 11 DE ABRIL, HORA DE COMER, 1:00 PM...

(Después de 3 horas de viaje en bus, por fin paramos en una estación de servicio. Tras frecuentar los servicios, nos dirigimos hacia el buffet para elegir la comida. Nuestra bandeja ya está llena de bocatas, sandwiches, patatas y demás alimentación sana, de modo que G y yo vamos a la caja a pagar.)
Cajero: (pasa todo por el lector y suma los precios. Luego nos sonríe, orgulloso) Ten sixty.
G: ¿Qué?
Cajero: (insistente) ¡Ten-six-ty!
G: ¿Qué? ¿Dez com sesenta?
Cajero: (sorprendido por que G hable la lengua del país en el que nos encontramos) ¿Eh, fala Portugues? (Sonríe, encantado) ¡Ah,si! Dez com sesenta.
(G paga y nos vamos junto a las mesas)
G: (murmura, cabreado a medias) ¡En mi propio país me tratan como si fuera extranjero!

1 comentario:

Alfa dijo...

es lo que tiene la globalización. Al final todos somos extranjeros en una tierra de nadie.
Por lo menos tuviste unas vacaciones divertidas.
(¿Al final carne o lasaña?)