lunes, 22 de febrero de 2010

RUMORES E INSEGURIDADES...

Por desgracia han vuelto desde que me enteré de ciertas cosas en la vida.Ciertas cosas que nunca habría sospechado que pasaran.Ciertas cosas que,por desgracia,todavía me cuesta asimilarlas.

Cuando tenía 12 o 13 años no era la persona que soy ahora.Cada día,desde que salía del autobús hasta que volvía a casa del instituto oía risas,comentarios,cuchicheos,críticas,bromas pesadas...sentía miradas sobre mí,miradas irónicas,miradas llenas de odio,miradas que sólo esperaban a que diera un paso en falso,tropezara y me cayese para poder volver a burlarse de mí...sufría empujones,patadas,persecuciones y demás agresiones y puñales...todos los días notaba cómo el miedo se apoderaba de mí y me bloqueaba de arriba abajo.Caminaba siempre directamente a donde tuviese que ir,mirando fijamente al suelo,ya por el pánico a las miradas,ya porque sabía que iba a haber alguien que intentaría ponerme la zancadilla.

No fue fácil pasar por aquello.Huía,me escondía del mundo y de todo lo demás,me encerraba en mí misma,tiritaba a cada paso que daba y lloraba más veces de lo que me gustaría admitirlo.Pero seguí luchando y avanzando,afferándome a la idea de que algún día iba a terminar todo aquello.

Siempre quise ser más fuerte.Quise tener el valor de caminar sin dudar de cada paso,cruzar un pasillo sin temblar por miedo a los comentarios,mantener la mirada firme ante tanta ironía,sacarme los puñales de la espalda sin derrochar sangre,encontrar la fuerza para mostrarme al mundo en lugar de huír...

Con el tiempo aprendí a contener las lágrimas.Ya no esquivo los golpes,los soporto.Ahora en lugar de llorar,río,en lugar de correr y huír en dirección contraria,camino hacia el peligro,en lugar de esconderme,me muestro al mundo tal y como soy,sin importarme los comentarios y las críticas,como si estuviera sorda para todo aquello.Los puñales ya no me duelen,o no llegan hasta mi corazón,porque ahora tengo un caparazón fuerte y duro.Un caparazón hecho de sufrimiento y lágrimas,dolor y miedo.Un caparazón que ahora me protege de toda aquella gente que sé que me va a hacer daño.

Cuando lo pasaba tan mal,deseaba que todo terminara.Deseaba encontrar a alguien que me quisiese y en quien pudiera confiar.Siempre creí que mi vida iba a ser más fácil si tuviese a esa persona a mi lado.Siempre confié en encontrar la felicidad una vez hubiera salido de mi escondite.

Ahora ya hace mucho tiempo que nadie me hizo sufrir tanto.Ahora,además de ya no tener que huír ni temblar,me he vuelto extrovertida.En gran parte se lo debo a la música,pero también es cierto que ahora por fin se cumplió mi sueño:tener a gente que me quiere a mi alrededor.Existen personas (además de mi familia,claro está) que de verdad me importan.Son sólo unas pocas,llegan y sobran los dedos de una mano para contarlas,pero confío plenamente en ellas y,si hiciese falta daría hasta mi vida por salvar la de cualquiera de ellos.Creo que rara vez fui tan feliz como con esta gente,sobre todo porque puedo ser yo misma sin que me juzguen de ninguna manera.Y es raro que confíe plenamente en alguien,porque hasta hace un tiempo no me fiaba ni de mi propia sombra.

Sin embargo,últimamente he vuelto a dudar.Siento que dentro de mí está volviendo una inseguridad que creía muerta,apagada,destruída.No sé exactamente qué hacer,ni si lo que hago es correcto.Tengo la sensación de que de nuevo alguien está esperando a que de un paso en falso y me caiga para reírse descaradamente de mí.O quizá debo contar con que próximamente me clavarán un puñal de los gordos y por la espalda.Realmente no me molestaría ninguna de las dos cosas y menos ahora que ya estoy acostumbrada.

Entonces,¿por qué ese miedo?¿Por qué esa inseguridad?¿No se suponía que ya había superado todo aquello?Y,la pregunta que más me quitó el sueño en las últimas noches:¿desde cuándo me importa lo que piensa u opina la gente de mí?La respuesta es simple:hace unos años sabía quién me iba a hacer daño.La gente que me rodeaba me lo hacía notar en todo momento.No tenía a nadie pero,gracias a eso,tampoco tenía nada que perder.Sabía que todo el mundo estaba en mi contra y lo tenía asumido.Por lo contrario,cuando amamos somos más vulnerables.Ahora que existen unas pocas personas que me importan,lo único que quiero es importarles,significar algo para ellas,estar tan presente en su vida,como ellas en la mía,pertenecer a los suyos.Y ahí está el fallo:duele más el desprecio de un estimado amigo que cualquier puñal clavado por un idiota del que ya me lo esperaba.

Hace unos años creía que todo iba a ser más fácil si tuviera amigos que me quisieran.

Ahora que los tengo,creo que mi vida sería más sencilla y segura si todo el mundo me odiase.



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