viernes, 7 de octubre de 2011

Sin dormir...

...llevo tiempo dándole vueltas...estoy cansada pero, aún echándome no podría dormir...¡ni que sirviera de algo! El tema me perseguiría hasta en sueños, de modo que: ¿para qué esforzarme? No sé, parece que han cambiado muchas cosas...hace tiempo que no estaba tan nerviosa...¡parezco una maldita adolescente! Pero, a la vez, tengo la sensación de que mi instinto no me falló (de hecho, rara vez lo hizo). Hace más de un mes, tal vez dos, noté que la situación era diferente. Evidentemente sabía que habían cambiado muchas cosas, de hecho mi viaje, en parte, había sido para olvidar o distanciarme de...¡pero no de todo!
Resumiendo: ya me lo esperaba. Para variar. La suerte no podía estar tanto tiempo de mi lado. Para variar. Y me pueden acusar de poca fe pero, si mi instinto vuelve a llevar razón, entonces seré la que no se levanta del sofá. Para variar.
Casi tiene gracia saber lo que va a ocurrir. Es como si ya me hubiese leído el libro de mi vida. Es más: creo que, como ya no es la primera vez que ocurre (de forma más o menos dolorosa) tengo la sensación (y espero que sea ese infalible instinto) de que lo llevaré mejor. Tal vez...¡glub!
¿Quién sabe? Lo que sí: me he dado cuenta de que los "bueniños" no siempre reciben sólo coces. Aunque no lo había pensado antes, ser buena nunca estuvo tan mal. Puede que fuera la que no se levantaba del sofá...y aún así...la última vez me la llevé yo...¿no?

jueves, 22 de septiembre de 2011

An meine Rosinchen...

...Nachdem der Therapeut meinen Fuss elektrisiert (wodurch er mir einen richtigen SCHNÄPPen einjagte!) durchgeknetet und ich die Behandlung bezahlt hatte ging ich in den Supermarkt und SCHNÄPPte mir eine Packung Dinosaurier-Kekse. Schon im Kindergarten hatte ich sie lieben gelernt. Der feine Geschmack nach Butterkeks beruhigte mich ein bisschen.
"So, ich sollte mich mal melden..." dachte ich während ich das Handy aus der grossen Tasche grub. Dieses Riesending SCHNÄPPte ich nun schon den ganzen Nachmittag mit mir herum und irgendwie war ich mir nicht mehr so sicher ob sich der ganze Stress überhaupt gelohnt hatte...
-Ja, hi! Ich bins-stammelte ich ins Telefon als er endlich dranging-Hab mich nur so gefragt ob das heute Abend noch was wird?
-Leider muss ich noch bis zehn arbeiten und dann habe ich Trainig-antwortete er-Wie geht's dem Fuss? -Hm...ja, besser-sagte ich nur.
-Ok, ich ruf Dich dann nach dem Trainig so gegen zwölf an.
-SCHNÄPP, geht klar, bye!
Wir legten auf. Was für ein SCHNÄPP! Aus irgend einem Grund fühlte ich mich gerade so richtig verSCHNÄPPelt. Warum hatte er mich nicht vorher angerufen? Wenn er Mittags arbeitete hatte er doch am Morgen frei. Wäre da keine Zeit gewesen für einen kleinen Anruf?
Ich pulte noch ein Stück Keks aus dem kleinen Tütchen. Noch nie war ich wegen ihm so eingeSCHNÄPPt gewesen. Und überhaupt war es das erste Mal dass ich mich über ihn ärgerte. Andererseits...was hatte ich davon? Schliesslich war es ja nichts ernstes und in wenigen Wochen waren wir sowieso beide weg vom Fenster.
Ich zuckte die Achseln (SCHNÄPP! Fast wäre meine Riesen-Tasche heruntergerutscht! Schnell liess ich sie zuSCHNÄPPen, bevor noch etwas herausfiel) und fing an durch die Stadt zu bummeln. Furchtbar diese ganzen Autos mit ihren Abgasen! Ganz zu schweigen von den lärmenden Bussen, LKW's und was sonst noch alles panisch durch die Strassen herumkurvte. "Nicht einmal frische Luft kann man hier SCHNÄPPen!" dachte ich, während ich einen Hund beobachtete der an der nächsten, längst vollgepinkelten Ecke herumSCHNÄPPelte. Es lag auch andauernd Dreck herum. Entweder Zigerettenkippen oder alte Kaugummis und PapierSCHNÄPPsel...das Leben auf der Insel war doch recht einfach gewesen. Fast überall konnte man barfuss oder mit leichten Schuhen gehen. Mein Bett musste ich nicht jeden Tag machen, denn es gab keine Decke oder so mit der ich mich zugedeckt hätte. Auch eine Tasche hatte ich selten getragen. Und was das Wetter betraf...ich zog meinen grauen Strickmantel enger und vergrub die Hände in den Ärmeln indem ich sie zu Fäusten ballte. "Ein SCHNÄPPschen zum warm halten wäre jetzt auch nicht so übel..." dachte ich noch während ich fröstelte.
Nach zehn Minuten Fussmarsch kam ich am CD-Laden vorbei. Wenigstens war es hier warm. Meine Finger waren so kalt dass ich nicht einmal mehr zu der einfachen Melodie SCHNÄPPen konnte die im Hintergrund lief. Was ich jetzt brauchte war Trost, Hilfe und Inspiration. Und diese Dinge konnten nur vom wahren Meister kommen...
Binnen 30 Sekunden hatte mich mein Radar wie immer zuverlässig zum richtigen Ziel gebracht: vor mir befand sich eine kleine Ansammlung von 2PAC-CD's. Wenn mir Jemand helfen konnte, dann er. Schliesslich handelte es sich um den grössten SCHNÄPPer aller Zeiten! Sogar Analphabeten hatten ihn zu lieben gelernt. Schnell durchwühlte ich sie und genoss dabei das feine SCHNÄPPern von aufeinander schlagenden Hüllen. Endlich hatte ich die richtige in der Hand! "PAC's Life" und "Loyal to the game" zusammen für nur 11,99 Euro! Das war ja ein super SCHNÄPPchen!
Fast SCHNÄPPte ich über als ich an der Kasse stand. Ich konnte es kaum erwarten beide Alben in mein SCHNÄPPtop zu importieren! Wäre mein Fuss in Ordnung gewesen, so hätte ich garantiert mitten im CD-Laden einen wilden SCHNÄPPtanz organisiert...

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Un día inolvidable...



Ha sido fantástico: martes por la noche TG nos llevó a K y a mí a Plakias para sacar dinero del cajero. Luego se dedicó a enseñarnos el mundo: en lugar de volver a casa nos secuestró por Lefkoia y Asomatos (menudas vistas de noche!) hasta Mirthios, su pueblo natal. K y yo admiramos la pequeña tienda de abalorios, pero lo que más nos impresionó fueron los montes, el mar, las estrellas...
Después de bajar, por Plakias otra vez, hasta Damnoni, nos fuimos a la Taverna Blue. Allí fueron tan amables que hasta me prepararon una pizza fresca, y eso que la cocina ya había cerrado! Poco antes de las doce nos trajeron un trozo de pastel de chocolate (rrr...) con una vela para mí y varios trocitos para los demás, adornado todo con rodajas de plátano. En seguida todos cantaron el "Cumpleaños feliz" yo soplé la vela y comenzó la fiesta! Sacamos fotos, contamos chistes...por la noche, antes de mi partida de ajedrez con el Rey Negro, Nici me regaló una preciosa pulsera con una no menos preciosa tarjeta...no faltó nada!
A la mañana siguiente, 31 de agosto, mi plan inicial de levantarme a las 8:30 am y despertar a todos gritando: "ALLAAAAAAAAARRRRRRRRRMMMMMMMMM!!!" se vio saboteado por dos bellas muchachas (Nici y Afrodite) cámaras de foto en mano, acompañadas por Puschel y Bommel, con cadanseu camisa blanca y un gorro de policía y un casco de obrero respectivamente, además de una bandeja llena de cosas ricas y un iPod con altavoces. Pusieron la música en marcha y, después de posar la bandeja en mi cama, comenzaron con el striptease...delicioso, jajaja!
Durante el día no pararon las felicitaciones y los cantos. La familia S. me entretuvo en el campo entre la piscina y la playa para cantar, mientras que Mami nos aguardaba a V y a mí en el Beachhouse con su maravillosa tarta de chocolate, plátano y nueces. Evidentemente no faltaron las llamadas de la familia biológica: padres y hermana, además de Padrino y su mujer. Por la tarde llamó Negro y me llegaron también mensajes de Tío&Familia y Tía. Eso sí, a pesar de tantas llamadas y mensajes, e-mails y notificaciones, lo que en realidad me hizo llorar fue aquel vídeo de las otras 3/4 partes de "Los Cuatro Fantásticos". Aún viéndolo tres veces seguidas (mientras me tomaba los bombones que me habían regalado) no me harté de escuchar sus voces y de ver sus caras. Eran tal cual los recordaba! Me sentí algo rara al darme cuenta de que era la primera vez en meses que lloraba...y? Qué mejor forma había de empezar los 21 experimentando la mayor variedad posible de emociones? Para eso había venido aquí, no?
En ese momento fui consciente de lo feliz que llevaba siendo desde que había llegado. Era libre! Tanta emoción por metro cuadrado me superó por dentro y seguí llorando, cada vez más...mi "momento sentimental" se vio interrumpido con la llegada del Rey Negro. Pasamos un rato juntos con las chicas y luego me preparé para trabajar.
Por la noche no paró la diversión: comimos más tarta de chocolate (esta vez con una vengala gigante) cantamos (para Puschel) y bailamos (encima de la barra, por supuesto!) hasta que los músculos no nos respondían. Me alegró ver a Phil con su preciosa novia. Ambos me felicitaron y, tras una detenida conversación con ella, descubrí que es una mochacha de lo más agradable!
Conclusión: fue un cumple de lo más redondo, de principio a fin!!! También el resto del tiempo aquí...ha sido un verano precioso! No me he arrepentido ni un sólo día de habe hecho este viaje. He venido a vivir aquí para aprender y, sin darme cuenta, he aprendido otra vez a vivir. Aún no me puedo creer que nos quede tan poco tiempo. Ahora que estoy viviendo un sueño hecho realidad -y hasta me costó encontrar un deseo al soplar mi vela de cumpleaños!- me he dado cuenta de que no quiero irme de aquí...

martes, 7 de junio de 2011

Lo que habría pasado si... (III)

-...Sí que es complicada la historia-admitió él una vez hube terminado-estoy impresionado.
Seguíamos sentados al borde del escenario. Sin embargo, ya no me sentía tan tensa. Lo había contado todo de principio a fin y él me había escuchado, interrumpiéndome sólo para preguntar detalles. ¡Uau! La que estaba impresionada era yo.
-No quisiera decir que ya te lo dije, pero es que ya te lo dije-sonreí, por primera vez en mucho tiempo-¿Sabes una cosa? No pensé que fuera tan fácil hablar contigo de todo esto...-"...y lo peor es que tenías razón: me siento mucho mejor..." quise decir pero, sin saber por qué, no me pareció momento.
-Bueno, no soy una de tus mejores amigas, pero espero que te haya servido de algo. A fin de cuentas, los dos sabemos que soy gay-me guiñó el ojo.
-¡Por supuesto!-me reí. ¡Desde luego que no lo era...!
Silencio.
-Es cierto lo que dice G-comenzó él.
-¿Qué?
-No bailas nada mal. Te he visto y...se nota que lo disfrutas.
Me puse como un tomate.
-¿Llevabas mucho tiempo ahí, verdad?
-Mucho, sí. Admito que no fue lo mismo que verte bailar en la disco.
Mi cara enrojeció más, si aún cabe. Nunca me habría imaginado que se fijaría en mi forma de bailar. Al menos no él.
-También te he visto con ese tal...¿cómo se llamaba? Ese chico tan fuerte y moreno. Se mueve muy bien.
-¿Nos...nos has visto bailar juntos? Pero...eso significa que...
-Sí, no es la primera noche que vengo aquí después del trabajo. Hace un par de días salí de una reunión y os ví ensayando. Me gustó mucho aunque lo de hoy...me dejó hipnotizado. No sé por qué...
Vaya. Ahora sí que no sabía qué decir. La primera vez que G me vio bailar me dijo: "Pero si no se te daba tan mal como creía..." Evidentemente éramos colegas y tocaba putearse a todas horas. Pero, ¿qué era esto entonces? Seguía sin saber a qué clase de ente masculino me enfrentaba.
-Sí, nos gusta mucho bailar. Me refiero a VS y a mí.
-Hacéis muy buena pareja. ¿Nunca sentistéis nada el uno por el otro?
-¡Eh! ¿Qué es esto? ¿La hora de las confesiones? ¿O acaso eres mi psicólogo?-me entró la risa, pero en seguida me puse seria-Sí, es cierto que con eso de los ensayos pasamos mucho tiempo juntos y tenemos mucho contacto. A los dos nos gusta bailar y se nos pasan las horas volando cuando nos ponemos a ello. De hecho, nunca conocí a nadie que disfrutara tanto bailando como yo. Pero te aseguro que, por muy guapo o por muy buena gente que sea, no siento nada más que amistad. ¿Más preguntas?
-Creo que no-esta vez rió él.
De pronto me acordé de algo-¿Y tu mochila?-pregunté.
-¡Bah! Ya aparecerá mañana. Para lo que queda de noche...creo que me quedaré a dormir en la playa. ¿A cuánto estamos decías? ¿Treinta grados?
-¡Vamos a buscarla!-reí de nuevo. Por alguna razón estaba animada. Aquel nuevo propósito, por muy tonto que pudiera parecer, me había puesto las pilas. Era cierto que sólo se trataba de una simple mochila, pero al menos ya tenía una meta. Y, por muy pequeña que fuera, ya era un comienzo, ¿no? Además, era lo menos que podía hacer por aquel extraño amigo. O lo que fuera.
Nos pusimos en pie y comenzamos la búsqueda. Rastreamos toda la zona del escenario, los camerinos y las sillas del restaurante, hasta llegar al bar. Abrimos la puertecita y...
-¡Ay, lo sabía!-exclamó él llevándose las manos a la cabeza. Acto seguido levantó la dichosa mochila del suelo-¡La dejé junto a la entrada y aún así me la olvidé! ¡Vaya desastre!
Cerramos el bar entre carcajadas y caminamos hacia la playa.
-¿Cómo vas a casa? ¿Quieres que te acerque en moto?
-¿Tienes otro casco?-siempre me pregunté por qué los chicos solteros de las comedias americanas tenían un segundo casco, justo cuando necesitaban llevar a la chica de sus sueños a casa.
-Eh...lo cierto es que no...
¡Ja! Lo había imaginado. La realidad era que no estábamos en América y que esto no era una comedia ni una película si quiera. Ni yo era la chica de sus sueños, claro.
-Tranquilo, voy andando. Ya te dije que hace muy buena noche.
-Pues te acompaño. ¿No querrás que te rapten? Puedo dejar aquí la moto.
-¡Eh, no necesito que me acompañen! Para tu información: sé cuidarme yo solita.
-Ya, esa frase me suena...-suspiró-Está bien. Entonces...¿qué te parece si damos un paseo que, por casualidad, termina en tu portal?
-Ya, claro. Que te lo has creído.
-No, en serio. Quiero enseñarte algo.
Volví a reflexionar. Lo cierto es que lo del paseo era original. Además me gustó el detalle de "termina en tu portal". Eso significaba que me acompañaba porque se preocupaba por mí, pero a la vez me respetaba.
-Tú ganas-le guiñé el ojo-Aunque...¿no irás a secuestrarme?
-Hm...deja que lo piense...creo que no.
-¿Matarme?
-Tampoco.
-¿Violarme?
-¡Eh! ¿A dónde vas? ¿En serio crees eso de mí?
-Vale, vale, ya me callo...
Volvimos a quedarnos sin conversación. ¿Por qué unas veces podía hablarle de mis problemas y otras me quedaba en blanco? Como bien ya había dicho él, no es que tuviéramos mucha confianza, ya que últimamente habíamos estado muy distantes. Pero precisamente me había distanciado para evitar este tipo de incomodidades...
-Eres muy rara, ¿sabes? Siempre me llamaste la atención, por comportarte de una forma...diferente.
Genial. Muy oportuno. Gracias. Justo el tema que más me descolocaba. ¡Lo que me faltaba! Otra de las razones por las que me sentía incómoda era que no tenía ni idea de cómo funcionaba esta persona: no sabía lo que pensaba, no reaccionaba a mis comentarios de la forma esperada (como otros chicos) ni habíamos aclarado nunca si éramos colegas, amigos o...en fin, hasta la fecha siempre tuvo un comportamiento tan cambiante como el tiempo en abril. Existían momentos de flirteo, como aquella vez en la discoteca, otros de amistad, como hasta hacía un rato, y otros, como el de ahora, en los que me decía cosas como la que acababa de decir y...
-¿Diferente?-decidí interrumpir mis propios pensamientos, más que nada para evitar comerme la olla por completo.
-Sí, pero para bien-aseguró rápidamente.
-Ya, así que para bien...-¿Cuántos chicos habían usado ya esa táctica anticuada para acercarse a mí de la forma más rastrera posible? ¿Por qué volver a caer? Debió de darse cuenta de lo que me rondaba por la cabeza, porque esta vez fue él quién interrumpió mi comedura de coco.
-Te lo puedo demostrar-paró en seco y me volvió a mirar de esa forma tan...particular-Cuando te pregunté si estabas saliendo con VS, aparte de la pequeña broma del principio, me respondiste con la mayor naturalidad del mundo.
-Ya. ¿Y?
-Cualquier otra persona querría saber por qué hice esa pregunta. Alguna gente incluso se habría reído de todo eso.
Sentí el impulso de sonsacarle aquella información. Necesitaba saber qué había detrás de esa pregunta. Sin embargo me limité a decir:
-¿Por qué iba a hacer eso? Es cierto que me picó la curiosidad, pero cada uno tiene sus razones y, de haber querido, ya me lo habrías contado, ¿no?
-¿Lo ves?
Tenía razón. Continuamos paseando y surgió otro silencio, aunque no por mucho tiempo.
-Tampoco me preguntaste tú por qué me distancié tanto. ¿No viene siendo lo mismo...?

sábado, 7 de mayo de 2011

Sexy Saxman

...desde entonces no logró sacarse aquella melodía de la cabeza. Resonaba en su mente una y otra vez hasta que empezó a creer que era una maldición. Quería despegarse de ella pero, a la vez, tenía miedo de perderla. Necesitaba gritar, cantarla allá por donde pasaba, hasta que todos los habitantes de la ciudad la hubieran escuchado. No era capaz de comer ni de sonreír si quiera. Pasaron años hasta que las imágenes de aquella noche dejaron de invadir sus sueños. Fue entonces cuando se dio cuenta de que se había enamorado...

jueves, 28 de abril de 2011

Lo que habría pasado si... (I)

...tan sólo se escuchaban las olas del mar a lo lejos y algunos grillos, que llenaban la noche con su sonido, tan conocido cuando se acompaña de otros ruidos, tan extraño en la soledad. Por lo demás, todo estaba en silencio. Las ventanas de las casas estaban oscuras y los pocos chavales que habían estado en la playa bebiendo acababan de marcharse.
Protegida por las sombras avancé minuciosamente, escondiéndome cada poco tras las sillas que aún quedaban allí, hacia el pequeño escenario. Enchufé el iPod con los altavoces y ajusté el volumen. Mis manos tiritaban. Probé con una canción. No parecía estar demasiado alto, nadie lo escucharía, a menos que estuviera cerca del lugar.
Lo siguiente era el calzado: saqué del minúsculo bolso negro las finas zapatillas que me acompañaban a casi todas partes. Estaban arrugadas, ya que en el bolso las tuve que apretar para que cupieran. Ni si quiera había podido llevar los calentines. Por suerte hacía calor, de modo que prescindir de ellos no iba a suponer mayor problema.
¿Qué había sido eso? Levanté la cabeza para escuchar mejor. Nada. Empecé a tiritar más. ¿No iría a echarme atrás ahora? Era consciente de que, lo que estaba haciendo era, en mayor o menor medida, una locura. Pero necesitaba hacerlo. Llevaba ya un buen tiempo acumulando cosas dentro de mí y no encontraría otro momento como este en todo el día de mañana...
Me acerqué al iPod para darle al botón del "play". Las primeras notas de la canción seleccionada sonaron tímidas, como si los músicos estuvieran a mi lado y también ellos tuvieran miedo de ser escuchados. Pero pronto se mezclaron con los demás sonidos de la noche y en seguida comencé a bailar. Poco a poco fui olvidando todo lo que había a mi alrededor. Muchos pasos eran inventados, otros pertenecían a alguna coreografía. Lo mezclaba todo, sin importar cuánta flexibilidad tenía o a qué velocidad iban mis giros. Ni si quiera me fijé si lo estaba haciendo bien o mal. Simplemente bailaba y dejaba que mi cuerpo se moviera al ritmo que sentía dentro de mí. El cúmulo de sentimientos que llevaba tiempo ahogándome, ya fuera tristeza, dolor, enfado, desesperación o confusión...todo comenzó a fluir desde mi interior hacia fuera, reflejándose así en mis pasos, dejándome respirar. Mis pies volaron y todo mi cuerpo comenzó a sentirse más ligero hasta que la música y yo éramos uno...
-¿Vienes aquí a menudo?-la voz a mis espaldas me dejó de piedra...

miércoles, 2 de marzo de 2011

Rarezas

Ya no quedaban chavales en la playa cuando llegamos a tropezones hasta la orilla. Nos sentamos en una de las tumbonas que había cerca sin parar de hablar.
-¡Mira, una estrella fugaz!-señalé el cielo. La noche estaba negra y vimos perfectamente cómo desaparecía en una milésima de segundo-Los italianos lo llaman "stella cadente".
-Sí, por estas épocas caen bastantes.
-¿Cuántas has visto en toda tu vida?-quise saber
-Pues no sé...nunca las conté. Si observo el cielo atentamente durante una noche de estas creo que puedo llegar a ver unas treinta o así...
-¡Anda ya!-miré incrédula a mi amigo-¿Y nunca deseaste nada?
-¿Puedes pedir un deseo cuando ves una estrella fugaz?
-¡Pues claro! ¿No lo sabías?
-No. De todos modos yo no creo en esas cosas. Creo más en el trabajo. Cuando quiero algo no se me ocurriría pedírselo a una estrella, sinó que me esfuerzo por conseguirlo.
-Está bien-admití-comparto tu opinión.
-¿Y tú? ¿No crees en esas cosas?
-Bueno...-encogí las piernas, subiendo los pies descalzos a la tumbona-...no es que crea directamente en ello. Yo también pienso que ciertas cosas se consiguen trabajando. Pero sí es cierto que todo lo que deseé al ver una estrella fugaz se realizó. Tal vez fuera casualidad, no sé...tampoco soy supersticiosa.
Miramos al cielo de nuevo. Durante ese silencio surgió la duda en mí. ¿Qué desear esta vez? ¿Salud? ¿Amor? ¿Felicidad? Era la primera vez que me veía en esta situación. Siempre, ya desde muy pequeña, había tenido deseos. En cambio ahora...ya lo tenía todo.
-Hm...-mi amigo parecía pensar también-...en el hipotético caso de que creyera en estas cosas, desearía un Ferrari.
-¡Eh, no lo puedes contar! ¿Acaso tampoco te han dicho eso?-lo miré escandalizada.
-No-parecía triste. De pronto se le iluminó la cara y sus ojos volvieron a brillar alegremente, como siempre-Da igual, yo total no creo en esas tonterías. Pero, como a tí eso de los deseos te funciona y tú aún no dijiste nada, ¿podrías desear un Ferrari por mí?-me miró con esperanza y sacudí la cabeza.
-Tsss...¡qué raros sois los griegos!

lunes, 28 de febrero de 2011

Lo que habría pasado si... (II)

...la caída sobre el suelo de madera fue dolorosa, aunque lo que realmente me descolocó fue el susto que me había pegado.
-¿Qué haces aquí a estas horas?-me tendió la mano.
-No, la pregunta es, ¿qué haces aquí? Pensé que ya te habías marchado a casa-ignoré su mano y me levanté sola. Me apresuré a apagar la música y luego comencé a masajear mi pie izquierdo, sobre el que había caído.
-Si es lo que tenía pensado, pero cuando llegué a la moto me di cuenta de que no llevaba la mochila con las llaves de casa y todo. Sólo quería ver si me la dejé por el bar. Como la haya olvidado en las oficinas tendré que dormir en la playa...
-Ya. Al menos no pasarás frío. Estamos a treinta grados por la noche...-no quise ofenderlo con mi sarcasmo, pero a cada momento que pasábamos juntos estaba más confusa, y ya había tenido suficiente lío en los últimos días. Acababa de sentirme liberada por primera vez desde hacía mucho tiempo y, de pronto, aparecía otra persona cuya presencia me hacía sentir insegura. ¡Era de locos!
-¿Y tú qué? ¿No crees que es un poco tarde para seguir por aquí todavía? ¿Qué hacías?
¿Y a él qué le importaba? Si casi no hablábamos durante el día...
-Ya viste que estaba bailando. Necesitaba repasar un par de pasos...ya sabes, para la próxima función y eso...-bajé la mirada hasta la punta de mis piés.
-La función, claro...-repitió él con naturalidad, como si le acabase de contar que todas las mañanas sale el sol. Y, aunque no hubo ni una pizca de ironía en su voz, supe perfectamente que no había colado. Me miró fijamente a la cara-...no quisiera meterme donde no me llaman, pero parece que estuviste llorando.
-¿Llorando? ¿Yo? ¿Qué cosas se te ocurren?-no había estado llorando...¿o sí? Pasé una mano por la cara y noté que mis mejillas estaban empapadas. Vaya. ¿Y ahora qué?-Bueno, necesitaba repasar unas coreografías y...pasar algún rato sola y...pensar...-balbuceé.
-¿Pensar?
-Sí, pensar. Eso que hacemos las mujeres a menudo. No sé si el término te es familiar...
-¿Y en qué pensaste?-pasó completamente de mi úlimo comentario. Otro gesto que me desconcertaba. Normalmente los hombres con los que trataba saltaban a la mínima. ¿Qué clase de elemento era entonces? Me di cuenta de que me seguía mirando y me apresuré en contestar:
-Bueno...han pasado muchas cosas estos últimos días...casi demasiadas...en fin-suspiré-simplemente me venía bien asumir ciertas novedades.
-Es privado, pues-tanta pregunta empezó a cabrearme.
-Desde luego. ¿A qué viene tanta pregunta?
-Sólo quiero ayudar. No tienes por qué contármelo si no quieres, pero tal vez hablar te vendría bien.
-Escucha: no puedes ayudarme. De haber querido contártelo ya lo habría hecho. No soy de esas, ni quiero ir por ahí, vale?-me crucé de brazos-No necesito el hombro de un tío para llorar en él. Si me caigo me gustaría aprender a levantarme sola, sin la ayuda de nadie.
-Hm...es cierto que así es como se aprenden las cosas en la vida-suspiró.
-Además, es una historia muy larga y complicada. No quiero marearte con ella a estas horas de la noche.
Surgió otro de esos silencios incómodos. Ya no me miraba, pero aún así no me sentía a gusto, de modo que comencé a recoger mis cosas. Aún consiguiendo que se marchara, ya no volvería a bailar. Esta noche al menos.
-Oye, sé que es una historia larga y que no quieres que te ayude y probablemente tengas razón. Tal vez yo no sea la persona más indicada para solucionar tus problemas.
-Ni puedes solucionarlos-intervine cruzando de nuevo los brazos.
-Pero tengo tiempo y puede que te sientas mejor si se lo cuentas a alguien, siempre y cuando no te incomode hablar del tema-añadió rápidamente-Tampoco digo que me lo cuentes a mí, si no te parezco de fiar. Si lo quieres hablar con las chicas lo entendería. Sólo piénsatelo.
Por un momento tuve un flash, una imagen repentina de los dos sentados en un sofá cotilleando, rodeados de sandwiches y bebidas, como si estuviéramos en una fiesta pijama. No, definitivamente no le veía como una amiga de esas, ni tenía ganas de contarle nada de lo mío. Por otro lado, podría ser bueno soltarlo todo ya. Sin importar quién era la persona.
-Está bien-nos sentamos al borde del escenario-mi historia comienza como muchas otras: con amor...