Odio esta ropa. Y más cuando supone tener que llevar tacones a dos grados bajo cero. ¿Por qué demonios me habré metido en esto? El dinero es importante, claro pero, ¿no bastaba ya mi vida de estudiante llena de estrés? Por no hablar de mis turbulentos (y por desgracia múltiples) líos amorosos. Lo último: mi nueva "musa" (si es que a un chico se le puede llamar así) es alemán. ¡Qué sorpresa! ¡Y qué vergüenza!
Sé que dicen que de los errores se aprende. No es mi caso. Sinó, no estaría aquí sentada, cabreada conmigo misma por:
1)no ser capaz de llevar a cabo algo que me he propuesto
2)no ser capaz de sacar de mi mente a alguien a quien, más que idolatrar, debería temer, tal vez
También sé que dicen que el hombre es el único ser que tropieza dos veces con la misma piedra...¿será esto, por muy lejano que pueda parecer, aplicable también a la mujer?
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