Vaya agobio: entre el calor, el cansancio y la afonía, lo que más apreciaría en este momento es permanecer tranquilita, leyendo un libro sobre la cama de la habitación. Es una lástima que, con lo que me gusta estar con gente, justo hoy sea uno de esos días en los que preferiría estar sola. Sin embargo, estos eventos sólo se dan contadas veces. De modo que, por no hacer el feo, tendré que bajar en breves. Eso sí ¡no sin una buena duchita!
La sala de abajo ya está llena de ancianos, la mayoría parientes lejanos que, en parte, me suenan. Junto a ellos, otros tantos ancianos que ni son parientes cercanos, ni me suenan.
-¿Quién más falta? Aún hay sitios libres-hermana siempre tan curiosa.
-Faltan los tíos C&C y la prima, que seguramente llegue en moto.
¡Ah, sí! Siempre admiré a esa mujer. No pasan ni diez minutos y ya la vemos llegar: guapa, rubia y algo despeinada, con una buena porción de piercings, pendientes y tatuajes. No le llega ya con ser lo bastante hippie como para sumarle al vestido negro de fiesta unas chanclas. ¡Increíble! Cinco años que no la veo y sigue igual. Normalmente con el tiempo, la gente se vuelve algo más tranquila, casi diría aburrida. No es su caso.
-¿Qué, ahora trabajas de apuntadora?-pregunta tras comentar lo de mi afonía.
Estaba claro que esa imagen tan peculiar sólo podía ir acompañada de una personalidad extrovertida, alegre y de lo más divertida.
-Yo tuve a las niñas con tu edad, así que ya estás espabilando, ¿eh?
-Si me mandas a uno que cunda, yo te las fabrico y tenemos trato. Es que los que conocí hasta ahora...
-...ya, yo estoy en las mismas. ¡A mí tampoco me cundió ninguno hasta ahora!
Pensándolo bien, no me sorprende nada que siga sin pareja: una madre soltera con ese físico, los tatuajes, los piercings, las motos y un carácter atrevido y tan sincero...para los machos que andan sueltos hoy en día ¡¡¡es demasiada mujer!!!
domingo, 28 de julio de 2013
lunes, 22 de julio de 2013
Fin de semestre...
17h05
No sé qué hago aquí. Sí, el piano es realmente bueno. Pero hay muchos pianos buenos en toda la escuela. En serio, ¿qué hago aquí? Tal vez EPLEH tenga razón y sea cierto que me gusta sufrir. A fin de cuentas fue esta la sala en la que...
...pero también fue esta la sala en la que me refugié más de una vez para evadirme al sonido dulce del maravilloso piano. Tal vez no me guste sufrir, sinó que simplemente estaba buscando de nuevo un refugio. Tal vez. Pero sólo tal vez...
...o puede que un poco de ambas cosas...
¿...refugio de qué? ¿Del bochorno? ¿De la gente y del mundo en general? O...¿de...mí misma?
También en este caso creo que un poco de todo. Últimamente me rondan muchas cosas por la cabeza, pero creo que es esto último lo que realmente me preocupa. No sé si ya es de antes o si se debe a la falta de exámenes, pero sé con certeza que desde anoche no paro de comerme la olla. Vamos, que si ya venía de antes ¡la cosa se fue agrandando (junto a mis picaduras de mosquito) descomunalmente en las últimas horas! Y lo peor de esta comedura de olla es que no sabría si quiera describir el descontento producido por la situación. A su vez, esto me crea otra comedura de olla, formando así un bucle de más de lo mismo...en otras palabras: mi mayor problema es no saber cuál es mi problema (disculpen las redundancias...) de modo que me pondré manos a la obra:
1. ¿Qué me ocurre?
Me siento incómoda.
2. ¿Por qué?
No lo sé. Tal vez porque estoy dudando.
3. ¿Dudando? ¿De qué o de quién?
De la gente...de todo...de mí misma. Sobre todo de mí misma.
4. ¿En qué aspecto o aspectos?
En cuanto a la gente: no sé muy bien de quién fiarme. Están los de siempre, claro. Pero están lejos. Me refiero más bien a los que me rodean. ¿Hasta qué punto puedo contar con ellos? ¿Hasta dónde irían? ¿Harían lo mismo por mí que yo por ellos?
Y bueno, esto me lleva a mi propia persona: para ser alquien que suele tener muy claro lo que quiere me siento extrañamente desorientada. ¿Hasta dónde iría yo por ellos? ¿Cuánto aguantaré lo que sea que hay que aguantar? Después de tantos tropezones y más caídas...¿seré más fuerte de lo que creía? Y ellos...¿saben que soy más frágil de lo que aparento?
5. Entonces...¿la solución final sería no fiarse de nadie?
Puede. Creo que esa es mi gran duda (o una de ellas) sin embargo, también he aprendido a disfrutar algunos momentos, sin pensar en lo que puede venir después. Pero...¿cómo disfrutar plenamente de ciertas cosas cuando a una siempre le acompaña la misma desconfianza, el constante miedo de volver a caer al vacío?
17h43
Conclusión: confiar más en mí misma y no precisamente através de la compañía de los demás, sinó por mis propios medios. Ya lo dijo Rilke: la soledad es buena. Si necesito de esa compañía (y fiarme) de los que me rodean para aumentar mi propia confianza, mal vamos. Lo primero es confiar en una misma (cosa que en mi caso ya es todo un reto...) independientemente de lo que suceda con el resto.
Puede que esto tenga un toque un tanto esquizofrénico, pero ayudar ayuda. No importa lo perdida que esté en el camino. Ni si quiera importa que de momento tal vez no haya camino. Lo que importa es que no lo cree basándome en las vidas y en los plaens de otros, sinó en lo que yo quiera hacer. ¿Que por ahora no lo sé? No importa. ¡A tirar pa'lante, que ya todo se dirá!
Tengo la sensación de que de alguna forma, viniendo aquí, me he sacado una espinita de hace tiempo...o al menos una de ellas...
No sé qué hago aquí. Sí, el piano es realmente bueno. Pero hay muchos pianos buenos en toda la escuela. En serio, ¿qué hago aquí? Tal vez EPLEH tenga razón y sea cierto que me gusta sufrir. A fin de cuentas fue esta la sala en la que...
...pero también fue esta la sala en la que me refugié más de una vez para evadirme al sonido dulce del maravilloso piano. Tal vez no me guste sufrir, sinó que simplemente estaba buscando de nuevo un refugio. Tal vez. Pero sólo tal vez...
...o puede que un poco de ambas cosas...
¿...refugio de qué? ¿Del bochorno? ¿De la gente y del mundo en general? O...¿de...mí misma?
También en este caso creo que un poco de todo. Últimamente me rondan muchas cosas por la cabeza, pero creo que es esto último lo que realmente me preocupa. No sé si ya es de antes o si se debe a la falta de exámenes, pero sé con certeza que desde anoche no paro de comerme la olla. Vamos, que si ya venía de antes ¡la cosa se fue agrandando (junto a mis picaduras de mosquito) descomunalmente en las últimas horas! Y lo peor de esta comedura de olla es que no sabría si quiera describir el descontento producido por la situación. A su vez, esto me crea otra comedura de olla, formando así un bucle de más de lo mismo...en otras palabras: mi mayor problema es no saber cuál es mi problema (disculpen las redundancias...) de modo que me pondré manos a la obra:
1. ¿Qué me ocurre?
Me siento incómoda.
2. ¿Por qué?
No lo sé. Tal vez porque estoy dudando.
3. ¿Dudando? ¿De qué o de quién?
De la gente...de todo...de mí misma. Sobre todo de mí misma.
4. ¿En qué aspecto o aspectos?
En cuanto a la gente: no sé muy bien de quién fiarme. Están los de siempre, claro. Pero están lejos. Me refiero más bien a los que me rodean. ¿Hasta qué punto puedo contar con ellos? ¿Hasta dónde irían? ¿Harían lo mismo por mí que yo por ellos?
Y bueno, esto me lleva a mi propia persona: para ser alquien que suele tener muy claro lo que quiere me siento extrañamente desorientada. ¿Hasta dónde iría yo por ellos? ¿Cuánto aguantaré lo que sea que hay que aguantar? Después de tantos tropezones y más caídas...¿seré más fuerte de lo que creía? Y ellos...¿saben que soy más frágil de lo que aparento?
5. Entonces...¿la solución final sería no fiarse de nadie?
Puede. Creo que esa es mi gran duda (o una de ellas) sin embargo, también he aprendido a disfrutar algunos momentos, sin pensar en lo que puede venir después. Pero...¿cómo disfrutar plenamente de ciertas cosas cuando a una siempre le acompaña la misma desconfianza, el constante miedo de volver a caer al vacío?
17h43
Conclusión: confiar más en mí misma y no precisamente através de la compañía de los demás, sinó por mis propios medios. Ya lo dijo Rilke: la soledad es buena. Si necesito de esa compañía (y fiarme) de los que me rodean para aumentar mi propia confianza, mal vamos. Lo primero es confiar en una misma (cosa que en mi caso ya es todo un reto...) independientemente de lo que suceda con el resto.
Puede que esto tenga un toque un tanto esquizofrénico, pero ayudar ayuda. No importa lo perdida que esté en el camino. Ni si quiera importa que de momento tal vez no haya camino. Lo que importa es que no lo cree basándome en las vidas y en los plaens de otros, sinó en lo que yo quiera hacer. ¿Que por ahora no lo sé? No importa. ¡A tirar pa'lante, que ya todo se dirá!
Tengo la sensación de que de alguna forma, viniendo aquí, me he sacado una espinita de hace tiempo...o al menos una de ellas...
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