Vaya agobio: entre el calor, el cansancio y la afonía, lo que más apreciaría en este momento es permanecer tranquilita, leyendo un libro sobre la cama de la habitación. Es una lástima que, con lo que me gusta estar con gente, justo hoy sea uno de esos días en los que preferiría estar sola. Sin embargo, estos eventos sólo se dan contadas veces. De modo que, por no hacer el feo, tendré que bajar en breves. Eso sí ¡no sin una buena duchita!
La sala de abajo ya está llena de ancianos, la mayoría parientes lejanos que, en parte, me suenan. Junto a ellos, otros tantos ancianos que ni son parientes cercanos, ni me suenan.
-¿Quién más falta? Aún hay sitios libres-hermana siempre tan curiosa.
-Faltan los tíos C&C y la prima, que seguramente llegue en moto.
¡Ah, sí! Siempre admiré a esa mujer. No pasan ni diez minutos y ya la vemos llegar: guapa, rubia y algo despeinada, con una buena porción de piercings, pendientes y tatuajes. No le llega ya con ser lo bastante hippie como para sumarle al vestido negro de fiesta unas chanclas. ¡Increíble! Cinco años que no la veo y sigue igual. Normalmente con el tiempo, la gente se vuelve algo más tranquila, casi diría aburrida. No es su caso.
-¿Qué, ahora trabajas de apuntadora?-pregunta tras comentar lo de mi afonía.
Estaba claro que esa imagen tan peculiar sólo podía ir acompañada de una personalidad extrovertida, alegre y de lo más divertida.
-Yo tuve a las niñas con tu edad, así que ya estás espabilando, ¿eh?
-Si me mandas a uno que cunda, yo te las fabrico y tenemos trato. Es que los que conocí hasta ahora...
-...ya, yo estoy en las mismas. ¡A mí tampoco me cundió ninguno hasta ahora!
Pensándolo bien, no me sorprende nada que siga sin pareja: una madre soltera con ese físico, los tatuajes, los piercings, las motos y un carácter atrevido y tan sincero...para los machos que andan sueltos hoy en día ¡¡¡es demasiada mujer!!!
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